¿Qué significa ser periodista en una comuna pequeña? Esa es la pregunta que me hago todos los días, desde que decidí hacerme cargo de la conducción y edición de Alfanoticias en Alfavisión, Casablanca. Y al buscarle respuesta esta cotidiana interrogante, lo primero que se me viene a la mente es que a mi trabajo no lo mueve la actualidad, esa que llena páginas de periódicos y que día a día, nutre a todos los noticieros de la TV chilena, mezcla de política, sucesos policiales, deportes y la cada vez más necesaria farándula.
Lo mío es distinto. Creo que el trabajo de los periodistas en comunas pequeñas como la mía, se acerca más al periodismo social. Mi pauta la nutren el quehacer municipal, vecinos que reclaman la pavimentación de una calle, las actividades de los niños de la escuelita del pueblo, es decir, aquellos hechos que de no ser porque revistan tintes de escándalo o alguna aproximación con la crónica roja, jamás tendrían lugar en un noticiero o periódico de llegada nacional. Cuando me corresponde ir hasta Valparaíso, a cubrir un hecho que sea interesante de mostrarlo acá y parezco en las conferencias con el micrófono con el logo del canal, todos me miran como diciendo: ¿Y ésta de dónde salió? Puede que jamás dé un “golpe periodístico”, pero a mí lo que me interesa es golpear la rutina que parece apoderarse inexorablemente de Casablanca y de su gente.
Hay veces que la nada se instala en mi escritorio y en mi cabeza, pues verdaderamente en Casablanca nunca pasa nada. Es una comuna tranquila, su gente es bien rural, y todo se mueve bastante bien. Sólo acapara la mirada nacional en el mes de diciembre cuando tiene lugar la festividad del 8 de diciembre en Lo Vásquez, y miles de peregrinos de todos los puntos del país vienen a pagar su manda a la Virgen.
Autónoma por excelencia, pues tengo libre albedrío para escoger los temas que nutren mi noticiero semanal. Puedo decir muy modestamente que soy mi jefa. Claro que respetando ciertos márgenes como son no injuriar, ni potenciar actos que riñan con la moral y las buenas costumbres.
Lo más divertido de mi trabajo es la manera cómo salgo a reportear. Montada en una bicicleta media pista roja, de esas que tienen un fierro atravesado y con un bolso negro que contiene mi croquera, lápiz y celular, pedaleo en busca de los hechos que interpretados por mí se convertirán en noticia y de paso, mantengo la línea y le hago muecas a la celulitis que amenaza con cubrir mis piernas.
No cuento con Internet en mi trabajo, ni tampoco leo la prensa nacional pues no hay dinero para eso acá. Sé que está pasando en mi país porque veo la televisión y porque de mi bolsillo pago una hora de Internet en un ciber del pueblo y de vez en cuando, compro un diario. No cuento con esas herramientas, pues mi jefe no las considera necesarias para el trabajo que yo hago. ¡Esto no es Televisión Nacional! me dijo una vez, a lo que contesté: ¡Se nota!
Cuando comenté con mis amistades que no tenía tales condiciones para trabajar, me dijeron que eso es lo básico con lo que cuenta un periodista y que el carecer de ellos limitaba mi trabajo. Como ya me acostumbré a no tener tales cosas, pienso lo contrario.
Respecto de cuanto gano, no es mucho. Poco para alguien que estuvo cinco años en la universidad, que invirtió bastante tiempo y dinero, para que después hasta una recepcionista de empresa sea mejor remunerada que yo. Dejo en claro que no tengo nada en contra de quienes realizan ese oficio, lo use solo para graficar la situación. Al menos, me alcanza para mantenerme e ir de vez en cuando a tomar algo con los amigos.
Quienes ven un desolador panorama en la actividad periodística sostienen que tener pega en las condiciones en que se mueve la actividad periodística hoy en día, es casi un privilegio. No importa lo que hagas, ni lo poco que te paguen, lo que vale es estar en el medio. Ello por que año tras año, aumenta la abismante cantidad de cesantes ilustrados egresados de nuestra carrera. Pues bien, soy una privilegiada entonces, por tener un trabajo que manejo a mi antojo, por ser una especie de adalid de las causas de las personas comunes y corrientes que ven en mi la solución a sus problemas y porque la búsqueda de noticias es también la oportunidad de hacer ejercicio. ¡Vaya trabajo, que combina perfectamente la actividad mental y corporal a la vez!