Una historia rezagada
Creep de Radiohead, ¡que buen tema! No tengo la menor idea sobre que dice la letra, pero me gusta. Ayer anduve de salida. Con las chicas nos fuimos de juerga a Viña del Mar. El lugar escogido fue el Spazio Budnyk. Estaba repleto el local. Lleno de chicas y chicos dispuestos a pasar una loca noche de sábado. En primera instancia la idea era ir a bailar al Cielo, pero el celestial lugar estaba cerrado. Así que en el carro de Moni partimos raudas a Ñavi.
Al llegar a la esquina de 4 Norte con San Martín, Carla se encontró con Dante y Enzo, colegas periodistas. Le dije que los fuera a saludar y oh!!, click de Dante para con la Moni. Luego de los respectivos saludos, preguntamos a los muchachos acerca de lugares recomendados donde ir a tomar algo y donde también estuviera permitido el baile. Nos recomendaron el Budnyk, así es que fuimos para allá.
El local, como dije anteriormente, estaba repleto. Pedimos dos amarettos sour y un Bacardi con tónica. Y nos pusimos a charlar. Opinamos acerca de la concurrencia, matizando un poco con comentarios personales acerca de nuestras existencias. Dante y Enzo tambien llegaron allá. Tras un flirteo visual entre el flaco muchacho y la impasible Moni, los chicos llegaron a nuestra mesa. No sé porque me sentía como la violinista en el tejado, como Celestina, por no decir que sentía que sobraba.
Para colmo de mis males, un rato más tarde, irrumpió en el lugar el mal recuerdo de Pato Erazo. Acompañado de unas jovencitas tipo y unos muchachos idem, su presencia vino a complicarme la noche, pues estaba cerca de mi mesa.
Creo que no advirtió mi presencia. Cuando subí a bailar ahí estaba a mis espaldas, me incomodaba y sentí que me contorneaba de manera errática al ritmo del reggaeton que inundaba el ambiente. Fui al baño para luego descender al primer nivel, pero Carla me detuvo para decirme que se había ido. Pero no, había buscado a una nueva flacucha como pareja de baile.

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