Sueño y Memoria de una Caro en la Tierra

Tuesday, September 08, 2009

¡Y todo por unos pantaloncitos!


A diario y en gran mayoría, las mujeres de todo el mundo nos vestimos y tiramos pinta con los en su inicio “masculinos pantalones”. Claro que no aquellas que se ven forzadas a usar vestido, no enseñar el rostro, sus hombros, sus piernas, porque la costumbre se los impone.
De tela sastre, de jeans, de pana, de saco, negros, de colores, de todos los tipos. Los pantalones son una prenda adquirida, una batalla ganada al mundo de los hombres, que no pueden hacer lo mismo y vestir una buena pollera, salvo que sean ingleses netos y estén en Escocia y por qué no, toquen la gaita.
Pues bien, por usar unos pantaloncillos considerados de corte “indecente”, casi se lleva una zurra descomunal de azotes (40), la colega sudanesa, Lubna Ahmed al- Hussein.
Pero la Hussein, como toda sudanesa ilustrada y occidentalizada, se negó a pagar el doloroso estipendio y prefirió-con el concurso de sus colegas de Sudán (algo así como un Colegio de Periodistas de su país)- desembolsar 200 billetes verdes y ahorrarse tamaño espectáculo, pues en los países que abrazan el dogma musulmán, las zurras y apedreos son casi un espectáculo público para que todos los que osen seguir su ejemplo, escarmienten.
Junto con pagar la multa, Lubna fue liberada, pero aprovechó la vitrina mediática que tuvo su caso para hacer de él una denuncia mundial. Nada nuevo, pues todo aquel que no comulga con el Corán y sus mandatos hace lo mismo.
La actitud de Hussein fue criticada por quienes en todos los lugares del mundo se arrogan la libertad de expresión y la defensa de los derechos humanos, pues los editorialistas del diario pro gobierno de Sudán, Al Ray Al Dam, manifestaron que la joven “politizó” la decisión que en su favor tomó el tribunal de la zona de Jartum-Norte.
Usar o no su caso para denunciar barbaridades de tiempos pretéritos de las mil y una noches, anquilosadas y aún presentes en tiempos de la modernidad, da lo mismo. Lo importante es relevar que en estos tiempos, a estas alturas, en estas postrimerías que vivimos, una fulana de tal se lleve los peñascos de la vida en su humanidad por ponerse una prenda que de tanto usarla las mujeres la transformamos en una más que merecida conquista. Si no, que lo digan quienes sí bien llevan puestos los pantalones, quienes crían hijos, quienes mantienen la casa, mujeres de todo el mundo que con ganas, ingenio y mucho pantalón adoptaron el ropaje de “sexo fuerte” y que hacen parecer “indecentes” a aquellos hombres que no cumplen bien su rol y que no lucen como debieran sus “pantalones”.


By Caro……