El amor de mil caras
¿Y de cuando el amor tiene caras? Me hice la pregunta frente al espejo y he aquí la respuesta.
Para mí tiene muchas: la cara de Alvaro, de Rodrigo, de César, de ..¡Ay, podría seguir así, eternamente. Pues la faz amorosa depende del momento y muy importante, del quién . Puede ser la cara del desgraciado que nos hace sufrir o la de aquel buen amante que entre sábanas nos arranca una sonrisa y un gemido. Una canción de la Christina Aguilera me hizo reflexionar acerca de esto en una tarde aburrida y ociosa, como muchas que he vivido en Whitehouse. Creo ser la única mujer en el mundo que reflexiona en base a la voz melodiosa de la flaca rival de la Spears.
Yo que todo me lo cuestiono y que hace bastante que no me detenía a escribir sobre “algo”, para que me lean mis amiguis, decidí escribir estas líneas. Pero no se entusiasmen, están bastante fomes comparadas con otras.
El amor no es como una moneda. A muchos les pagan con eso, las que reciben amor en parte de pago, que afortunadas son. Pero según la tesis que planteo el amor no tiene dos caras, tiene muchas, cientas, miles. Pues, para que estamos con cosas, el amor es un sentimiento etéreo que cuando se concreta se materializa en una persona y al mezclarse con el sentir de aquella (lo que incluye sus virtudes y defectos) adopta miles de formas, por eso tiene mil caras Al menos eso creo yo.
¿Qué caras he conocido yo? Respuesta: Casi todas, me vanaglorio de saber de las mil y una caras del amor o de algún extraño sentir que se le asemeje, pero esta vez no seré autorreferente y no hablaré de mí. Seguro las debo tener podridas con mis fomes historias. Es todo por esta tarde. Mucho para una reflexión tan fútil.

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