Sueño y Memoria de una Caro en la Tierra

Monday, March 06, 2006

De asados y otras cosas

Era viernes. Mi día de carrete. Me reconcilié con el Friday Party Night, ya que hace tres semanas los viernes los usé para descansar o bien irme a la casa paterna.
Joyce llamó en la tarde para invitar a un asadito en su departamento y con Carla decidimos ir. No había panorama preparado con antelación, pues a diferencia de veces anteriores no sabíamos donde ir. Llegamos de Casablanca tipo 8 y 30 comimos algo y empezamos a prepararnos para la salida. Esta vez no le pusimos tanto, pues íbamos a la casa de una amiga y no a movernos a la pista de una discoteca.
En esas estábamos cuando sonó el celu de Carli. Era Gustavo, el mismo de la vez anterior, preguntándonos donde íbamos de juerga a la noche. Como no sabíamos que hacer después del asado, dijimos que llamará tipo 11.30 para saber donde iríamos. Viña era una de las opciones y se lo hicimos saber. Yo lo ignoraba, pero Juan Carlos estaba con él. Debo reconocer que la ilusión se instaló en mi mente, pero me serené. Podrá frustrarme si no resultaba nada.
El asado donde Joyce, hecho por Juan Pablo estaba de miedo. Celebrábamos el inicio de la convivencia de los chicos, una nueva sociedad como yo lo llamé.
Una mesa producida, digna de nuestra amiga y una amena conversación matizada por las anécdotas que le ocurrieron a la Jo y JP en su mini luna de miel en Algarrobo. Bebí vino, cerveza, bebida y juguito. La sobremesa estuvo cargada a la nostalgia con alusiones a aventuras de colegio y de la universidad.
Pasaron las 23.30 y el celu de Carli no sonaba. A diferencia de otras veces no me piqué ni me amurré. Lo estaba pasando tan bien que me daba lo mismo. O casi lo mismo.
Nos fuimos del depto de la Jo tipo una de la madrugada. Juan Pablo tan caballero nos fue a encaminar y de ahí decidimos hacer el resto del camino a pié. En eso íbamos cuando sonó el celu. Era Gustavo. Estaba en el Búfalo, en Viña, solo, en busca de unos amigos, pues Juan Carlos se quedó no se donde jugando dominó. Pobre Gustavito, quizás se fue a Viña pues pensaba que estábamos allá. Carla dijo que si hubiese estado Juan Carlos con él, hubiésemos ido. Al fin, decidimos irnos al depto a descansar. Hacía frío y las ganas de carretear habían mermado. Ya en casa nos pusimos a pelar, como siempre, y nos quedamos dormidas. A la mañana debía venirme temprano a la casa paterna. Para el próximo fin de semana prometo más acción….y lo aclaró, no quedé picada…

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